Descripción del proyecto

Los Arrancacorazones

Difíciles de encasillar o definir, pero agradables al paladar, nos guiamos por dos principios: el placer y la desobediencia. Nuestro espectáculo es heredero de la farándula y el cabaret, impulsivo, descarado y vivo. No grabamos ni componemos porque es una tontería realizar un trabajo que puede hacer una máquina. Nuestros directos carecen de barrera entre la banda y el público y, al final, todos acabamos sucios y satisfechos.

Antecedentes:
Donde acaba la letra, empieza la barbarie. Y esa es exactamente nuestra frontera: guitarra y voz, música y literatura. No sólo tomamos el nombre de la obra de Boris Vian, sino que asumimos plenamente su vitalidad, imaginación y energía. A través de la idea de concieríntimos (conciertos en espacios reducidos que permiten un mayor acercamiento al público) hemos puesto en solfa relatos de Guy de Maupassant o Capote, la vida y pecados de Leonard Cohen y nuestras propias desventuras.